Cada fase de la travesía está diseñada para que la recuerdes: del despegue al regreso, nada es un trámite.
Una aceleración suave que se siente como despegar en avión, con la Tierra encogiéndose en la ventana trasera.
Observatorio nocturno, conciertos en gravedad cero, cocina de autor y tiempo real para leer, pensar y mirar.
Descenso guiado, aclimatación con médicos a bordo y la primera caminata fuera de la nave, siempre acompañada.
El viaje de vuelta con la bitácora completa, las fotos editadas y una cena de despedida bajo las estrellas.