Historias reales

No son actores. Son hogares que midieron su aire antes y después, y notaron la diferencia.

Sala familiar

★★★★★

“Mi hijo asmático dejó de usar el inhalador de rescate por las noches.”

— Carmen R., Guayaquil · 2 gatos en casa

Dormitorio

★★★★★

“Trabajo desde casa y el olor a cocina ya no se queda pegado todo el día.”

— Jorge L., Quito · Oficina en casa

Mujer meditando

★★★★★

“Tengo alergia al polen y por fin duermo con la ventana cerrada sin ahogarme.”

— Ana P., Cuenca · Alergia estacional

Sala moderna

★★★★☆

“El polvo sobre los muebles bajó a la mitad en dos semanas. Lo medí yo mismo.”

— Pablo M., Ambato · Vive cerca de una avenida

Cocina

★★★★★

“Freímos mucho en casa. Ahora el olor se va en minutos, no en horas.”

— Familia Ortiz, Riobamba · Cocina abierta

Habitación

★★★★★

“Lo puse en modo noche y no lo oigo. Mi sueño mejoró desde la primera semana.”

— Daniela V., Loja · Duerme ligero